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Editorial
Número 14
Lo primero, es lo primero

Cuando los niños comienzan a jugar al fútbol, tiene la fantasía de poder emular a sus ídolos futbolísticos, hoy verdaderos rock stars, promocionados mundialmente y en forma desbordante.

Luego, el tiempo de entrenamiento, irá descubriendo condiciones, puliendo defectos, encontrando limitaciones y aumentando o disminuyendo ese sueño inicial de fama, gloria y elevación mediática.

Muchas veces los entrenadores y los padres, aumentan la espectacitva sobre los niños con mayores condiciones y facilidades, para desarrollar el deporte, llevándolos a lugares nunca recomendables para estos deportistas, que aún no tienen la certeza sobre sus normas de conducta dentro de un grupo deportivo, y aún no han finalizado su etapa evolutiva, tanto deportiva, como humana.

La posibilidad del estudio, de la formación educativa, siempre es la primera opción, para un joven, por más condiciones deportivas que posea. Siempre se priorizará el estudio, su escuela, su contracción hacia el aprendizaje y el control de sus calificaciones, será muy importante, para que nosotros, los entrenadores, podamos tener un control y exigir con fundamentos.

No es recomendable, aconsejar una apuesta al deporte, olvidando lo demás, por más condiciones que nosotros veamos en él. Lamentablemente, en el fútbol, existe miles de imponderables que pueden hacer que un joven, no tenga la dicha de llegar a ser profesional y vivir del deporte. A saber: lesiones deportivas, descontento del entrenador de turno con el perfil futbolístico, crecimiento desmedido, o tardío del deportista, jugadores que juegan en su posición mejores, etc.

También vale la pena nombrar que la frustración y presión desmedida, de parte de padres y entrenadores, saturan del fútbol a una edad muy temprana, y cuando esto sucede, lo posterior será el abandono de la actividad, perdiendo así, no solamente un futbolísta, sino un joven que apuesta al deporte como forma de vida, evadiendo las mil y una porquerias que la sociedad hoy ofrece.

Primero el estudio, y segundo también. El deporte es muy importante, pero como complemento a la formación humana, y si después logra llegar a competir en forma profesional, será un jugador inteligente, socialmente desenvuelto y con aspiraciones y metas que irán mas allá del deporte. Y si no lo logra, sera una persona con una formación intelectual sólida y además con una parte de su vida dedicada al deporte, variando de acuerdo a sus gustos y edad.

Una premisa del entrenador será saber que nuestros jugadores, antes que eso son personas y que la vida útil como jugador es relativamente corta, por lo que nuestras enseñanzas deportivas tiene fecha de vencimiento próxima, pero nuestras enseñanzas humanas y educativas, no caducarán, lo acompañarán hasta el fin de sus días... Y esto, mis amigos, es el mejor premio que podremos recibir. Muchas gracias.