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Editorial
Número 7
¿ Los técnicos siempre se equivocan ?

En un país donde todos sus habitantes creen ser directores técnicos, estos siempre están rindiendo examen. Hagan lo que hagan, nunca conforman a todos. Una frase popular grafica muy bien la situación: "los partidos los ganan los jugadores y los pierden los técnicos". La función es muy difícil, debe tener una serie de recursos técnicos, humanos, estratégicos y de personalidad, para poder sobrellevar sin grandes costos, tantas exigencias. El entrenador es la figura máxima del equipo deportivo, el lugar de las grandes decisiones. Sabemos que cuando se toman decisiones, no existen garantías, que tomar una decisión es asumir un riesgo, y que es ganar y perder algo al mismo tiempo. El técnico está permanentemente en esta disyuntiva, decidiendo a corto plazo, a medio, y a largo plazo. Algunas suenan lógicas, otras no tanto. Conformar un equipo confiable de colaboradores, decidir los titulares, hacer un cambio, dar una indicación en un entrenamiento, saber que decir en una charla, escuchar informes para sumar elementos para intervenir; son decisiones que debe tomar y si los colaboradores ayudan ( preparador físico, ayudante de campo, utilero, etc). Las decisiones se sentirán mas respaldadas, aunque a la hora de definiciones, estas, serán en soledad y con su cara como la única responsable de las mismas. Si se sabe escuchar. Las chances de equivocarse, disminuirán, aceptando que el error es inherente a la condición humana, aunque a muchos nos cueste aceptarlo, aparte de los resultados que destacan o entierran decisiones, si se gana o se pierde, viendo que una mala decisión, se convierte, gracias a un gol a favor en una jugada maestra del entrenador, o visceversa.
Si a esto le sumamos que el ser humano, por su condición, necesita quedar insatisfecho y que la queja es consecuencia de esa insatisfacción, vamos a entender mejor porqué un técnico que cuida su salud mental intenta abstraerse de todo lo que escucha. No se puede conformar a todos: jugadores, dirigentes, público, padres, periodistas, etc.
El técnico no nació para agradar, desde que el momento que de un plantel de 25 jugadores, debe elegir 11, que lo considerarán una persona medianamente agradable, 5 que lo mirarán con recelo, y los demás que lo definirán como una persona injusta, incapaz y que favorece al que juega en su puesto por oscuras razones.
Quien toma decisiones a repetición genera antipatías, a menos que siempre le abrace el éxito ( que marea, confunde ), pero esto es imposible.
No por casualidad todas las exigencias y presiones que les depara ese lugar, se transforman en depresiones, stréss, úlceras, paros cardíacos, etc. El efecto corrosivo de la tensión y la ansiedad, hacen lo suyo.
¿ como agradar a todos con el estilo de juego ?
¿ como agradar a todos con nuestro trabajo ?
¿ como agradar a todos ?
¿ como hacer que los jugadores reflejen exactamente lo que pretendo ?
¿ como evitar que los resultados juzguen nuestro trabajo ?
Estas preguntas rondarán siempre en nuestras cabezas, siempre, ante un grupo nuevo.