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Entrenamiento
Número 12
Formas de trabajar, en el campo, la táctica

Cuando vamos a trabajar la táctica, la parte más importante y más interesante para la figura del entrenador de fútbol, hemos de tener siempre presente la idea de que es un trabajo duro, que requiere como tal un proceso lento y detallado en el que no hay lugar para la improvisación.

 Este proceso comienza con la explicación teórica en la pizarra de nuestro sistema de juego, yendo siempre de manera gradual: Primero presentaremos el sistema, para luego ir explicando la táctica grupal por líneas y terminar en los movimientos tácticos individuales y mucho más concretos, que incluso pueden diferir en algunos detalles dependiendo del partido que vayamos a afrontar en un futuro próximo.

Pasamos después a trabajar en el campo, primero explicando en terreno reducido y con balón en la mano los movimientos de todo el bloque, incluyendo variantes ofensivas y defensivas. Pasaremos después al entrenamiento concreto de los diferentes principios tácticos que vamos a aplicar, que nos viene exigido por nuestros gustos, el sistema, el terreno de juego, los jugadores de que disponemos, la presión que pueda rodear al equipo o al club… Hay quien dice que el fútbol o partido libre es la forma más clara de ver lo que se ha planteado en la pizarra. Yo creo que es un inicio que refuerza algunas ideas explicadas teóricamente, y que puede ser un inicio didáctico una vez analizados por encima los movimientos en terreno reducido, de modo que se pueden ver los defectos tácticos, tanto del bloque como a nivel individual. Si lo entendemos así se puede admitir esta práctica, pero lo que ocurre en la realidad de nuestro fútbol es que muchas veces nos quedamos en esta fase iniciática a nuestro sistema. Sí es seguro que esta práctica ha de ser el final del proceso de enseñanza táctica. Entre medio, hemos de desarrollar de manera pormenorizada nuestras ideas sobre el sistema que vamos a aplicar, con diferentes métodos de entrenamiento de manera jugada:

 Partido aplicado - reglado:

 Es un tipo de partido en el que se puede jugar 11 contra 11, pero en el que se introducen reglas que no se reflejan en el Reglamento de Fútbol, así como referencias visuales diversas. El terreno puede ser de ¼ del normal, de ½, o a campo entero, dependiendo siempre de nuestro objetivo y de la evolución del proceso táctico, así como de la capacidad de asimilación de nuestro equipo y sus cualidades. Un mismo ejercicio, por muy bonito que sea, puede no ser bien desarrollado en otro equipo por numerosos motivos, y de ahí los errores que cometemos a veces.

 Juegos lúdicos:

Son los más recomendados para edades tempranas o iniciación en el fútbol. En ellos puede haber o no balón, y se busca la asimilación de ideas y movimientos de manera general, y más de un colectivo que de un jugador en particular. Se trabaja la velocidad de toma de decisiones, la colaboración mutua, etc., importantísimas en el desarrollo tácticamente correcto de un encuentro.

 Juegos reducidos:

Intervienen pocos jugadores, con uso del balón, y en espacios reducidos. El sentido fundamental de este método es el desarrollo técnico, pero hay numerosas variantes que añaden conceptos tácticos.

 Acciones Combinativas:

Se trata de extraer acciones colectivas de un partido para después aplicarlas de manera aislada al entrenamiento, con el objetivo final del gol a través de acciones técnico-tácticas grupales y colectivas. Se pueden distinguir varias formas, en función de las exigencias del ejercicio: acciones simples, con oposición pasiva, y con oposición real. Como regla fundamental de este método creo que ha de quedar la adecuación lo más próxima posible a las posibilidades del partido, tanto en ritmo como en exigencias. Podemos trabajar con grupos más numerosos haciendo hincapié en acciones más de conjunto, contra otro grupo defensivo igual de numeroso y a medio campo. Esta última posibilidad es la que yo llamo evoluciones tácticas.

 Partidos libres:

Juego real con las reglas propias del fútbol, en el que se engloban ya los conceptos y movimientos aprendidos con los otros métodos. Está muy próximo a este método el de las evoluciones, pero en aquellas no se busca tanto el equilibrio táctico como el adiestramiento concreto de dos líneas que interactúan